LA DIETA ROTATIVA PARA ELIMINAR GRASA Y AUMENTAR EL MÚSCULO

Por Al Wilson

Incentivad la eliminación de grasa y el desarrollo de músculo con este plan de nutrición que rota el consumo de proteína, de carbohidratos y de grasas a fin de modificar la composición corporal.

Todavía hay muchos culturistas que confían ciegamente en la concepción tradicional del culturismo basada en las dos fases ‘ortodoxas’ de los programas clásicos de culturismo; es decir la de volumen y la de definición, donde está aceptado que para ganar músculo (fase de volumen) tenéis que alcanzar un superávit calórico, es decir, que debéis comer más calorías de las que quemáis. Por tanto, también queda implícito en ese concepto que parte de ese excedente calórico, esencial para la creación de músculo, se acabará acumulando en forma de grasa.
Sin embargo, por otro lado, se entiende asimismo que para deshaceros del tejido adiposo (fase de definición) tenéis que comer menos calorías de las que el cuerpo quema.
Por consiguiente, la contradicción es evidente: si la ingesta calórica juega un papel determinante en el aumento de músculo y en la pérdida de grasa, ¿cómo podéis conseguir ambos objetivos al mismo tiempo? La respuesta es más sencilla de lo que pensáis: es cuestión de rotación en los niveles de ingestión de nutrientes y de calorías.
El objetivo principal de un periodo de volumen es acumular la mayor cantidad de masa muscular aunque ésta venga acompañada de un aumento en el coeficiente graso, mientras que el objetivo de la fase de definición es conseguir que los músculos sean lo más grandes posible reduciendo la grasa subcutánea. Según la concepción tradicional, ambos objetivos no son viables al mismo tiempo, porque se da por sentado que cuando quemáis grasa, perdéis también músculo. Sin embargo, tan sólo por el hecho de estar en fase de definición no significa que tengáis obligatoriamente que prescindir de los nutrientes anabólicos de vuestra alimentación.
La clave del culturismo moderno consiste en saber cuándo pasar de un estado de déficit calórico (que permite reducir la grasa corporal), a otro de superávit, con el fin de facilitar y contribuir al desarrollo del músculo.
Con esta rotación de la dieta dispondréis de cuatro días de definición y tres de desarrollo de músculo, mantendréis o incrementaréis la ingesta proteica y consumiréis las calorías que proporcionan al cuerpo la energía necesaria para mantener el desarrollo de músculo, al tiempo que permitirá que eliminéis el exceso de grasa corporal sin perder músculo.

El protocolo para eliminar grasa
Para disminuir el acopio de grasa, tenéis que cumplir con algunas directrices esenciales. En primer lugar, debéis reducir la cantidad de calorías que consumís habitualmente para conseguir el déficit calórico, y el mejor modo de hacerlo es eliminar las grasas de la dieta porque éstas aportan nueve calorías por cada gramo, al tiempo que también rebajáis el consumo de carbohidratos; éstos proporcionan cuatro calorías. Ambos nutrientes aportan energía por lo que, al reducirlos el cuerpo se verá obligado a recurrir a la grasa corporal para producir combustible. No obstante, el problema es que este sistema también provoca la combustión (o sea la degradación) de aminoácidos para convertirlos en combustible (glucosa), y la principal reserva de los mismos es la masa muscular, por consiguiente eso significa su degradación o catabolismo. Ahora bien, podéis evitar la pérdida de músculo al incrementar la proteína muscular (cuanto más reduzcáis la ingesta de carbohidratos, más tenéis que aumentar la de proteína).
Por otro lado, al consumir seis comidas diarias controlaréis los valores de cortisol (una hormona que provoca la pérdida de músculo, porque cuando el cuerpo precisa energía ésta es la encargada de transformar los aminoácidos en glucosa) y esa elevada frecuencia de comidas también propicia que queméis grasa constantemente, porque acelera el metabolismo.
Pese a que para favorecer la combustión de grasa es necesario reducir el consumo de grasa y de carbohidratos, tenéis que rotar los segundos durante periodos cortos para evitar que el metabolismo se aminore y pueda seguir quemando calorías. Al mermar el consumo, aunque sólo sean dos días (como ocurre en la dieta que os proponemos como ejemplo), reduciréis los carbohidratos acumulados, que constituyen el glucógeno muscular. Los estudios demuestran que con los valores bajos de glucógeno, aumenta la combustión de la grasa.
Por último, y no menos importante, optad siempre por el consumo de fuentes de carbohidratos de digestión lenta y fibrosas como los boniatos, el arroz integral, la avena y las verduras de hoja verde. Pese a que los de digestión rápida son muy eficaces en ocasiones en una dieta de definición (por ejemplo, justo antes y después de entrenar), éstos provocan un pico de insulina y ésta impide la degradación de la grasa.

El protocolo para desarrollar músculo
Uno de los errores más graves en el que incurren los culturistas cuando quieren ganar músculo es el consumo excesivo de calorías, sobre todo en forma de grasas y/o carbohidratos. No obstante, sí es cierto que para ganar músculo, necesitáis un superávit calórico de estos dos macronutrientes, pero la clave es la moderación y evitar toda exageración. Al incrementar de manera progresiva la ingesta de ambas después de una fase de definición, y así aumentar la ingesta calórica, propiciaréis el crecimiento de músculo.
A diferencia de una fase de definición convencional en la que no consumís apenas fuentes de carbohidratos de digestión rápida, los azúcares simples son la clave en las comidas de pre y postentrenamiento de este periodo para contribuir a un nuevo desarrollo. No obstante, el auge de calorías es más importante. Al incrementar sustancialmente la ingesta de las mismas durante periodos cortos, aumentáis la producción de varias hormonas anabólicas clave, como la tiroides y la hormona del crecimiento, y contribuiréis a que el cuerpo optimice el uso de la testosterona. El resultado: más músculo y un cuerpo que quema la grasa como fuente de energía más fácilmente.

El programa nutricional semanal
He aquí una lista de los cambios rotativos que realizaréis con los macronutrientes en el curso de cada siete días y que os permitirá alcanzar un cuerpo masivo y recortado hasta los huesos.
Observad que el protocolo consiste en realizar dos días de consumo bajo de carbohidratos, luego siguen otros dos días de un consumo moderado, es decir algo más alto, tras los cuales vienen otros dos de un aporte elevado de carbohidratos y el último día es uno muy elevado en calorías y también en carbohidratos, proteínas y grasas, para que constituya un revulsivo del metabolismo y lo active y acelere, al tiempo que promueve una elevación de las hormonas anabólicas.

Claves para reducir la grasa
a) Controlad la ingesta de carbohidratos, y consumid solamente los de digestión lenta como los boniatos, la avena y el arroz integral, y los fibrosos como las verduras.
b) Recortad la ingesta de grasas de la dieta.
c) Reducid drásticamente el consumo de carbohidratos durante dos días, y después seguid con dos días de un consumo moderado de carbohidratos.
d) Es posible que no respondáis todo lo rápido y con el calado que deseáis a la eliminación de la grasa, así que en ese caso podéis probar a seguir tres días bajos de carbohidratos, seguido de dos moderados, uno alto y el séptimo día el de revulsivo de muchas calorías. Incluso en casos de lenta respuesta podéis probar a incorporar cuatro bajos en hidratos, uno moderado, uno alto y finalmente el revulsivo calórico.

Claves para fomentar el crecimiento muscular
a) Consumid los carbohidratos de digestión rápida (azúcares) únicamente después del entrenamiento.
b) Reducid la ingesta de grasas de la dieta, pero no demasiado (eso sólo lo haréis los días enfocados a reducir los acopios de grasa corporal).
c) Incrementad la ingesta calórica durante dos días, y después otro día más.
d) El consumo de proteína debe ser elevado en todo momento, especialmente los días bajos en hidratos de carbono para compensar la reducción de carbohidratos y evitar la pérdida de masa.

La clave del éxito de la transformación corporal
Si seguís esta dieta rotativa que juega con los niveles de nutrientes y de calorías, podréis gradualmente modificar la forma en que el cuerpo obtiene el combustible que necesita y así activar la utilización de sus reservas de grasa corporal como fuente de energía y la preservación de la masa muscular, de tal forma que si el entrenamiento está bien planificado os será incluso posible mejorar la masa muscular al tiempo que vais aumentando la definición.
Ahora bien, para acentuar aún más todavía los dos objetivos: la reducción de la grasa y el aumento del músculo, podéis recurrir a incorporar a vuestro programa el ergocéutico TH 101 de Future Concepts, porque de esa forma además de garantizar la consecución de ambos objetivos, estos serán de mayor calado todavía.
Se trata de un coadyuvante natural desarrollado por el equipo de investigadores de Future Concepts, que activa el metabolismo y hace que éste utilice mejor las calorías que consume, al tiempo que acelera la utilización de los depósitos grasos ya existentes y bloquea la posibilidad de nuevos incrementos de adiposidad.
Este preparado considerado como un ergocéutico, es decir que favorece las acciones ergogénicas, ha sido concebido para actuar en cuatro frentes distintos, pero vinculados entre sí.
Activa la tiroides y el funcionamiento del metabolismo.
Aumenta la termogénesis, que es el proceso por el cual el cuerpo quema más calorías para producir calor corporal las 24 horas del día, incluso en estado de reposo.
Incrementa la utilización prioritaria de las grasas como combustible energético, evitando así además la nueva acumulación de tejido adiposo.
Preserva la masa muscular y fomenta la síntesis de nuevos tejidos por diferentes mecanismos de acción.
Para empezar, el TH 101 proporciona al cuerpo los nutrientes que éste necesita para la formación de las hormonas tiroideas, es decir que facilita aquellas materias primas naturales que han de estar presentes para que la glándula tiroides efectúe la síntesis hormonal.
No hablamos en ningún caso de ninguna sustancia química sino de partículas alimenticias, así básicamente lo que este preparado proporciona es el aminoácido L-tirosina que constituye la materia prima de la que se forma la hormona tiroidea, la tiroxina. Pero aparte de ese material básico, también hace una generosa aportación en yodo, que es el segundo elemento esencial para que la tiroides funcione correctamente. Es ampliamente sabido que sin este mineral el cuerpo no puede fabricar hormonas tiroides, tenga o no la materia prima para ello. Y por fin el cobre lisinato es otra sustancia que toma parte en la formación de varias coenzimas necesarias para diversos menesteres y entre éstos la síntesis de tiroides y por eso forma parte de este ergocéutico.
Simplemente con el aporte de esos tres ingredientes el TH 101 proporciona a la glándula tiroides las sustancias que ésta necesita para su correcta función.
La termogénesis es un proceso natural por el cual el metabolismo emplea las calorías para producir la temperatura corporal. El simple hecho de elevar esa temperatura unas décimas significa muchas calorías más gastadas al cabo de las 24 horas del día, ya que como es evidente, incluso estando en reposo o durmiendo el gasto calórico es más elevado.
En ese sentido, el TH 101 incorpora varias sustancias vegetales que son eficaces en elevar la termogénesis o producción de calor. Eso significa que por el simple aumento del gasto calórico para producir temperatura corporal iréis paulatinamente eliminando los depósitos de grasa.
Como seguramente sabéis, el cuerpo puede usar indistintamente la grasa o los carbohidratos para producir energía, aunque prioritariamente se inclina por los segundos porque son más fáciles de quemar. Por eso cuando necesita producir energía y no dispone de carbohidratos recurre a la grasa, por tanto una reducción de hidratos de carbono, especialmente los feculentos, es siempre aconsejable para reducir la adiposidad, pero existe otro medio mejor que es activar esa selección natural del cuerpo para que se decante por elegir la grasa como combustible principal. Ese proceso se conoce como lipólisis, la activación de la degradación del tejido adiposo para convertirse en fuente de energía.
El TH 101 incluye precisamente varios ingredientes que actúan en ese sentido, es decir que estimulan la liberación de los ácidos grasos del tejido de reserva para que éstos sean empleados con prioridad como fuente energética.
Por otro lado, uno de los compuestos de este ergocéutico, el ácido hidroxicítrico, evita la formación de tejido adiposo como consecuencia de los posibles excedentes provenientes de los carbohidratos, que es la única suerte que corre el exceso de glucosa cuando los músculos no pueden quemarla inmediatamente.
Además de todas estas acciones interesantes, el ergocéutico TH 101 también posee cierta actividad diurética y ayuda a eliminar el exceso de líquido retenido bajo la piel, así como también estabiliza la curva de insulina cuyos altibajos entre otras cosas acarrean problemas de picos de hambre, de bajones de energía y de más formación de grasa corporal (lipogénesis).
Pero por si todo eso no fuese suficiente para configurar una fórmula excepcional, el ingrediente principal del TH 101, la forskolina, ha demostrado en un estudio muy popular (August 2005 Journal of Obesity Research) que además de acelerar la eliminación de la grasa activa la ganancia muscular.
Al parecer ejerce esos efectos mediante dos vías, por un lado la activación del monofosfato cíclico de adenosina (AMPc) en las células, con lo que aparte de activar el metabolismo para usar el tejido adiposo, fomenta también la síntesis de proteínas en las células, lo cual significa más masa muscular y por otro aumentando la circulación de testosterona libre. Ese último efecto es de gran interés para los culturistas puesto que sólo la hormona libre es activa y anabólica, mientras que la que viaja en la circulación unida a la proteína sanguínea (en ocasiones hasta el 85%) que se le adhiere en la sangre es inactiva. Por eso quiero poner de relieve que gracias al TH 101 el cuerpo sacará mayor provecho anabólico de su propia producción hormonal.
En resumen, que los 12 compuestos que forman el TH 101 bloquean por diferentes medios la formación de grasa, activan la eliminación de la ya existente y favorecen la preservación y el incremento de la masa muscular, lo que lo convierte en la clave del éxito de la transformación corporal.